El problema
La mayoría de las webs de negocio no se actualizan nunca. Y eso se nota desde fuera.
Cada plugin y cada versión de WordPress que corre tu web queda a la vista. Cuando aparece una vulnerabilidad pública, los atacantes la buscan de forma automática en miles de sitios a la vez. No eligen: barren.
Formularios que guardan datosCitas, consultas y contacto entran por plugins que, desactualizados, son la puerta más fácil.
Obligaciones RGPDUna web comprometida con datos de clientes o pacientes es una brecha que hay que notificar.
Reputación y pérdida de negocioUna web caída o con contenido inyectado se ve en Google antes de que tú te enteres.